Nina
Abro un ojo encontrando unas cortinas blancas ondeantes y me muevo, sintiendo que me duele el cuerpo. Con un gemido bajo miro a mi alrededor. Por fin estoy en casa. Observo e inmediatamente me siento en la enorme cama de matrimonio. Me miro la bata y me doy cuenta de que llevo una camisola de seda blanca. Con un suspiro miro a un lado. Encima de la mesilla hay un vaso de zumo y un trozo de tarta salada. Sin embargo, un movimiento al otro lado de la habitación me llama la atención y me que