Nina
- No soporto a esa mujercita. - gruño a mi amiga al teléfono. - Sólo quería que la vieras. Se siente la dueña de todo aquí. Por no hablar de que no suelta el pie de Thor, siempre con esas manos llenas de dedos sobre él y esos ojos... Esos malditos ojos. Todo lo que queda por hacer es diseccionar al hombre. Y todo esto delante de mí. ¿No tiene ninguna noción? ¡El hombre está casado conmigo!
- Mire, ¿está celosa de su maridito? - Suelto el aire por la boca y me tiro sobre el mullido colchón