Mundo ficciónIniciar sesiónBianca.
No podía estarme quieta en la cama de mi habitación.
Don ya se había ido hacía mucho tiempo, no me folló, tampoco me besó. Pensé en ese momento que mal servicio me estaba dando, pero luego recordé que no éramos nada.
Solo enemigos que se unían poco a poco necesitados de sexo, ¡pero no me lo daba! Cuando







