Mundo ficciónIniciar sesiónEl sonido del intercomunicador a las seis de la mañana sonó como una declaración de guerra. No soy, nunca he sido y probablemente jamás seré una persona madrugadora; mi cerebro opera en una frecuencia de bajo voltaje hasta que el sol está lo suficientemente alto como para justificar la existencia. Me levanté tanteando las paredes, con el mal humor pulsando en mis sienes y la sensación de que cada dispositivo de s







