CASSAIN
El duelo nunca retira sus garras una vez que se han insertado en el sistema. Lucian está de pie junto a la ventana, con los brazos cruzados. Alexander se apoya en la pared del fondo, fingiendo no escucharnos. Yo estoy detrás de mi escritorio cuando el detective Hall entra con un archivo en la mano y unos ojos que parecen no haber dormido en siglos.
—Pareces el infierno —le digo.
—Tú pareces el dueño —responde él con serenidad.
Lucian resopla por lo bajo. Hall no se sienta; en su lugar,