CASSAIN
—Oye, Alexander, tengo un presentimiento muy extraño sobre hoy; vigila a tu mate y a tu hermana, ¿quieres?
—Por supuesto, papá. Te veo luego —cuelga la llamada.
Hay un momento, justo antes de que algo suceda, en el que tu perspectiva sobre la vida cambia; por eso, en el segundo en que pongo un pie en el campus, sé que hay una presencia maligna cerca.
Me detengo a mitad de camino.
La gente se mueve a mi alrededor.
Riendo.
Viviendo como si nada estuviera a punto de salir muy, muy mal.
Mi