Magnolia levantó la vista y vio Fiona, ¡qué mala suerte!
¿Por qué tenía que encontrarse con la familia Fernández?
Fiona entró con un bolso de diseño, agresiva, —¡Magnolia, no creí que fueras tan tacaña que le das 50 dólares a tu pobre guardaespaldas!
Magnolia no pudo contener la sonrisa cuando oyó que Fiona llamaba pobre a Ricardo.
Tosió y contestó, —Los 50 dólares son su sueldo de dos días.
—Son solo 50 dólares por dos días de trabajo. Pobre, podrías estar conmigo, al menos no te trataré mal.
F