Ricardo la miró serio, —Aunque Fernando sea mi hijo, ¿te sigue dando igual?
—Qué importa, estamos divorciados de todos modos, y no me importa con quién tengas hijos.
El tono de Magnolia era extraordinariamente tranquilo y distante.
Ricardo se tiró de la corbata, exasperado, al ver la frialdad con que la miraba, y aunque era cierto en sentido jurídico, a él le deprimía un poco oírlo.
Los dos se quedaron mudos y el vehículo llegó al hospital lo más rápido que pudo.
Magnolia había dispuesto que alg