Los ojos de Magnolia estaban teñidos de sospecha, y eso hizo que a Ricardo le dolieran los dientes de rabia.
—¿Soy despreciable en tus ojos?
—¿No es así?
—¿Cuándo he hecho algo así?
Magnolia golpeó con fuerza el asiento del cuero. —¿no fuiste tú quien hizo que el rector Díaz me aconsejara que cursara una asignatura extra en el departamento de música para poder retrasar mi graduación?
Ricardo cerró la boca.
Pero, ¿cómo iba a admitirlo?
Magnolia le miró fijamente, —¿Por qué no dices algo?
Ricardo