Ricardo miró la llamada perdida y adivinó para qué le llamaba Magnolia.
Gabriel no tenía ni idea de qué decir, —¡como quieras!
Dijo con duda, —¿Qué debo responder si me pregunta lo que pasa hoy?
Gabriel se tapó la cara y dijo, —Contesta como quieras.
Se acabó, su amigo estaba loco por el amor.
Ricardo miró el teléfono que tenía delante y al final no la llamó, simplemente lo dejó a un lado.
Gabriel miró sorprendido, —¿No vas a volver a llamarla?
El hombre respondió con arrogancia, —estoy esperand