Magnolia colgó el teléfono enseguida, maldiciendo a Ricardo. Realmente no había esperado que Ricardo viajara y no pudiera esperarla.
Acarició el vientre, sintiendo el ligero bulto que estaba dando a luz a dos pequeñas vidas.
Pensó en el otro día cuando la abuela Vargas se operó y Alexandra había venido a intentar ver si estaba embarazada, lo había mantenido en secreto a Alexandra, no estaba segura de cuándo Alexandra haría algo estúpido.
Quería que Alexandra fuera la inteligente.
En ese momento,