Ricardo, con los ojos helados, tenía que asegurarse de que ese hipócrita Rodrigo no tuviera tiempo ni energía para molestar a Magnolia.
Mierda, una pierna rota era una dura advertencia para él.
Tosió Ricardo, —¿dónde está?
Julio vaciló, —¿quién?
Ricardo puso cara de pocos amigos, —Magnolia.
¿Cuándo su ayudante se convirtió en un tonto?
—¿De qué quiere saber, jefe?
—¿Esa es toda la información que sabes tú? Magnolia debe haber visto este post, ¿qué reacción tiene ella?
¿No dijo Magnolia que no le