Magnolia bajó la mirada, sin atreverse a mirarlo, y susurró: —Pero no quiero que nadie se entere de que estoy embarazada.
Al menos no hasta que ella y Ricardo finalizaran el proceso de divorcio.
David se sintió confundido por su insistencia y, con cierta irritación, preguntó: —¿Por qué? ¿Acaso el papá del niño te va a causar problemas?
Magnolia negó con la cabeza, mirándolo con ojos suplicantes. —No, no es eso. Hermano, te lo ruego, ayúdame a mantenerlo en secreto, ¿vale?
Con esos ojos tan grand