Ante la súplica de Alexandra, Magdalena, se vio obligada a hablar a pesar de su reticencia interna: —Ricardo, esto es insignificante. Carmen fue la verdadera responsable de todo esto. Así que no culpes más a Alexandra.
Ricardo frunció el ceño ligeramente, mostrando cierta impaciencia, y replicó en tono frío: —Tengo otros asuntos que atender. Pueden irse ya.
Magdalena se sintió alertada al ver su reacción y rápidamente agregó: —Ricardo, en realidad vine a hablar contigo sobre un asunto importante