Observando a Carmen, que estaba en el suelo y desaliñada, Magnolia esbozó una sonrisa de desdén en los labios. —Si te hubieras metido en el mundo del entretenimiento, seguro te habrías vuelto famosa. Qué lástima que desperdiciaras tu actuación en el lugar equivocado.
Carmen levantó la cabeza con resentimiento en los ojos. —¡No te burles, Magnolia! ¿Y cómo justificas tú haber conseguido ese encargo?
Esas palabras atrajeron la atención de todos a su alrededor, como si los focos de un escenario se