—¡A ti te estoy golpeando, perra!
Carmen se cubrió la cabeza, gritando en respuesta: —¡No soy Magnolia! ¡Es ella!
—Lo que busco no es a Magnolia, sino a ti, Carmen.
La mujer hablaba mientras golpeaba con furia a Carmen en la cara con un montón de fotos, que caían como copos de nieve al suelo. Las imágenes se enmarcaban en momentos íntimos entre ella y un anciano, desde sentarse en su regazo, hasta besarse, e instantes aún más privados.
Carmen se puso pálida al instante, murmurando: —¡No puede s