Magnolia no tenía simpatía por Isabel. A fin de cuentas, si trataba de maquinar contra los demás, debería haber pensado en las consecuencias.
Ahora que se había resuelto el revuelo en la escuela, ella fue directamente al hospital después de clases para visitar a la abuela Vargas.
Después de todo, esta iba a ser operada ese fin de semana.
Tan pronto como llegó al hospital y salió del ascensor, se encontró con su suegra Ana, quien la ridiculizó con arrogancia: —Magnolia, pareces estar de buen hum