El ex marido de Magnolia era tan guapo y rico.
Por lo general, después de tales divorcios, era imposible elegir a un hombre ordinario.
Ricardo miró a la vecina y le dijo, —¿has puesto una cita a ciegas a mi ex mujer?
Los ojos de Ricardo eran muy fríos, y aquella vecina encogió el cuello y tartamudeó en respuesta, —que la señorita Ruiz es tan buena, creo que la vida es dura para ella con dos hijos, así que quería presentarle un hombre para aligerar la carga.
Magnolia miró con expresión burlona, —