Rosalía debería tener un golpe.
Se quedaría con lo que su madre había creado y nunca dejaría que su asqueroso padre se lo regalara todo al pequeño bastardo nacido de una amante.
La operación no tardó en terminar y sacaron en camilla a una mujer de mediana edad inconsciente.
Magnolia vio a la mujer delgada con la botella de oxígeno y sintió un suspiro de alivio.
Al fin y al cabo, esto aún no había acabado, y si Luisa perdió contra Rosalía, no acabaría bien para su madre.
Luisa se secó una lágrima