Magnolia, al ver a sus padres adoptivos se cambio el semblante.
—¿Tienen el descaro de llamarse mis benefactores? No me daban ni de comer, era Yolanda quien me alimentaba, y después me dejaron con ella, abandonada.
—¿Cómo nos encontraron? —dijo Yolanda sorprendida.
—Yolanda, ¿cómo puedes decir eso? Somos los verdaderos padres adoptivos de Maggie. ¿quieres quedarte con el mérito?
El padre adoptivo escupió: —Exactamente. ¿Dónde está la familia de Magnolia? Si pueden pagar este hotel costoso,