—¡No, él no puede venir aquí! ¿Enloqueciste? Si Amelia lo ve, estoy segura de que va a correr a saludarlo o él me llamará mamá. Son niños inteligentes, pero siguen siendo niños, y sé que el sentimiento de querer verme y abrazarme le va a vencer. No lo dejes venir bajo ninguna circunstancia—le dice Alessia a Annie a través del celular, mientras está en jardín de la villa para que no la escuchen.
—¿Y qué hago entonces? Tu hijo no se controla, está llorando y gritando desde las 6:00 AM, ¡me va a