Todo perfecto. Ahora me encuentro acostada, casi incapacitada por que me siento algo mareada todavía y con un fantasma hablándome, simplemente genial.
—No soy ningún fantasma, soy tu ángel guardián. Ten más respeto—me replica con irritación y rueda sus ojos al mismo tiempo.
Uuuuups, de nuevo pensé en voz alta y no me di cuenta. Es que a veces los pensamientos son tan fuertes y tan grandes que no los filtro. Pero recuerda Haley, recuerda.
Filtra la estupidez y deja salir lo bueno. Te lo he re