Punto de vista de Leila
“Leila, estás en nuestra presencia y aun así sigues amenazándola. No dejes que el hecho de ser la pareja de Lucian te meta en problemas que no podrías manejar.” gruñó el padre de Lucian, y levanté la mirada para clavarla en ese hombre que había permanecido en silencio todo este tiempo y que por fin habló.
“No, no estoy amenazando a nadie. Simplemente le estoy diciendo hechos crudos, por si la próxima vez quiere hacer una estupidez así. Será mejor que diga que le eché ácido o aceite caliente encima para que parezca más creíble.” afirmé, con la voz vacía de emoción mientras los miraba a todos, uno por uno.
“Entonces, ¿qué dices sobre la mitad de su rostro que está quemada? Aparentemente, las criadas de la cocina tienen una versión diferente de lo ocurrido, porque cada una de ellas contó cómo entraste a la cocina después de abofetear inicialmente a Amaya en tu habitación y agarraste una olla con agua hirviendo, arrojando su contenido sobre el cuerpo de Amaya.” gri