Punto de vista de Leila
Me burlé cuando Lucian salió corriendo para ir a responderle a su dama y, si eso no es la cosa más ridícula que he visto en mi vida, entonces no sé qué lo es.
Si hubiera tenido aunque fuera un poco de amor por él como mi mate, quizá me habría sentido un poco celosa y eso habría sido mejor, pero no había absolutamente ninguna emoción entre nosotros, así que simplemente entré a mi habitación.
—Leila, creo que hay problemas acechando en la esquina —me informó mi loba, y me levanté de la cama, caminando de un lado a otro mientras comenzaba a sudar.
Era la primera vez que mi loba hablaba conmigo directamente y se sentía tan bien, pero ahí estaba, recordándome que había peligro cerca.
Unos segundos después, un fuerte golpe sonó en mi puerta.
¿Será ese el peligro del que habló?
¿Qué hay al otro lado de la pared?
¿Qué pasará cuando abra la puerta?
Sin embargo, la abrí con reticencia cuando el golpe se convirtió en un estruendo.
—Eres tú otra vez —murmuré al ver el rost