Evadne
Escuchar los rugidos y gritos de dolor y agonía afuera del castillo del vampiro hace que mi corazón brinque de pánico dentro de mi pecho. Trato de mantener la calma para no alterar a mis bebés, pero me cuesta trabajo no hacerlo cuando solo puedo pensar en el bienestar de Théo.
De pronto lo veo irrumpir en la habitación con imponencia y entonces nuestros ojos se encuentran, anhelantes, pero antes de que pueda acercarse a mí, Erebos se atraviesa en medio del camino y nos amenaza de muerte