CAPÍTULO 14: PREOCUPACIÓN
Evadne
Mi corazón late como un caballo desbocado a galope mientras sigo a Aurelian hasta la habitación. Pienso que no me dejará quedarme, pero para mi sorpresa, no solo me deja pasar, sino que además, me pide que le ayude a desvestirlo.
—¿Qué? —digo en un susurro.
—¡Date prisa humana! —grita.
Tardo tres segundos en reaccionar, le quito la camisa y los zapatos, en lo que él lo acomoda bien sobre la cama.
—¿Dónde demonios está la Luna de este reino cuando se necesita? —c