Mundo ficciónIniciar sesiónAhmose hizo una señal discreta a sus hombres, que estaban estratégicamente posicionados a lo largo del desfiladero. El plan era simple y directo: una emboscada rápida y decisiva.
—Ahora —susurró Ahmose.En un instante, la quietud del cañón se rompió. Los hombres de Ahmose surgieron de sus escondites, bloqueando el paso por delante y por detrás. Las espadas desenvainadas brillaron bajo la tenue luz del amanecer. Los contrabandistas, tomados por sorpresa,






