Mundo ficciónIniciar sesiónY los días tras el anuncio de la boda se le hicieron eternos a Nefertari como si el tiempo no pasara. Y cada día era más de lo mismo: preparativos sin fin, reuniones con modistas y joyeros, y clases para aprender a comportarse en la corte.
Una tarde, Paser la llamó a su despacho. El lugar era serio, lleno de rollos de papiro y estatuas de dioses. Paser estaba junto a la ventana, con el sol dándole en la espalda.
—Nefertari —dijo con voz grave, sin la







