Mundo ficciónIniciar sesiónLa luz de las antorchas danzaba en las paredes de piedra de las oficinas privadas del Templo de Amón, proyectando sombras alargadas y distorsionadas. Imhotep, el Sumo Sacerdote, se sentaba detrás de un gran escritorio de madera tallada. Sus ojos observaban a Serket, quien estaba de pie frente a él, con las manos cruzadas sobre su abdomen.
—La popularidad de Ahmose y Nefertari entre el pueblo es… preocupante, Serket —dijo Imhotep—. Se les ve como héroes, como el nuevo aman







