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Ahmose se levantó.
—Yo iré al frente, con un grupo de diez hombres. Entraremos por la entrada principal. Nebu, tú irás con otros diez hombres y rodearás la cima del cañón. No te muevas, no hagas ruido. Esperarás a mi señal.
—¿Y el resto? —preguntó un soldado.
—El resto, con el soldado más joven del grupo, protegerá los caballos. Estarán listos para la retirada.
—¿La retirada? ¿Cree que vamos a perder?
—No. No vamos a perder. Pero nunca, bajo ninguna circunstancia, se deja a los caballos solo