Mundo ficciónIniciar sesiónAhmose cayó de rodillas por un instante, el impacto de la hacha le rozó el hombro. Un golpe que pudo ser mortal. La bestia se abalanzó. El hacha de Nakht se alzó para el golpe final.
Pero Ahmose no estaba vencido. Con una reacción desesperada, digna de su reputación, rodó sobre sí mismo, evitando el golpe. Se levantó de un salto, con su espada alzada. Había encontrado la apertura. El General, confiado en su golpe mortal, había expuesto su flanco. Ahmose no du






