Mundo de ficçãoIniciar sessãoKamilah, pálida, intentó deslizarse entre la multitud. Un guardia la interceptó, sus ojos, que antes la habían visto como una simple doncella, ahora la miraban con recelo.
—¡Es una mentira! —gritó Kamilah, su voz, normalmente suave, se volvió estridente por el pánico—. ¡Ella miente! ¡La Princesa miente! ¡El Sumo Sacerdote Imhotep es el único justo! —¿Justo? —replicó Nefertari—. ¿Justo es el que envía a su gente a morir por una falsa fe? ¿Justo es el que siemb






