Mundo ficciónIniciar sesiónFuera de las murallas de Menfis, en la vasta extensión polvorienta que antes había sido solo un campo de entrenamiento, el ejército real se erguía como una masa sombría y silenciosa. Miles de hombres, una marea de cuero, bronce y lino, esperaban. Sus alientos empañaban el aire, sus pisadas apenas levantaban el polvo.
Ahmose cabalgaba al frente. El casco se sentía pesado pero el peso del mando era mucho mayor. A su lado el Visir Paser, sobre un corcel blanco, lucía más un erudito que un general. El murmullo de los soldados era como el zumbido de un enjambre de avispas. Se detuvieron en el centro del campamento, donde un grupo de capitanes aguardaba en círculo. Entre ellos, Khafra, y a su lado, el Capitán Nebu, recién juramentado Capitan, bajo recomendaciones de Ahmose. —Comandante Ahmose —saludó Khafra—. Visir Paser. El ejército está en posición. Los batallones se agruparon según vuestras órdenes. Ahmose desmontó. El






