Mundo ficciónIniciar sesiónAhmose miró a Khafra, que ya se había acercado con su espada ya desenvainada. —Khafra. Toma dos batallones de lanceros. Y el capitán Nebu con su caballería. Una carga rápida. Dispersión. Sin persecución. Quiero que sientan el aguijón, no el golpe fatal.
Khafra asintió. —Será hecho, Comandante. Los dispersaremos como polvo. Nebu, que había escuchado la orden, se acercó a Ahmose. —Mis hombres están listos, Comandante. Cabalgarán como el viento del desierto.






