Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa cámara privada del Faraón Amonhoteph era un espacio íntimo donde la alta política se tejía en susurros y no en proclamaciones. No había el brillo ostentoso de la Gran Sala de Audiencias, sino la seriedad de un lugar de deliberación. El Faraón no estaba en su trono sino sentado ante una mesa de ébano. A su lado el Visir Paser.
Las puertas interiores se abrieron con un chirrido, y Nefertari y Ahmose entraron. Ambos llevaban rollos de papiro. —Mi Faraón —dijo






