Mundo ficciónIniciar sesiónEl interior del templo era aún más sombrío, y solo unas pocas antorchas mal colocadas lanzaban destellos amarillentos sobre los rostros tensos de una docena de hombres. Eran un grupo selecto, la élite de la lealtad de Imhotep. Entre ellos el General Nakht se destacaba por su porte imponente, su armadura bruñida reflejando la luz de las llamas con destellos anaranjados. Cerca de él, la joven doncella, Kamilah, con su rostro inexpresivo y sus ojos fijos en el Sumo Sacerdote. Había también tres







