88.
—Estás loco —dice la reina con el corazón lleno de rabia mientras las lágrimas no paran de correr por sus mejillas.
—Sabía que no lo entenderías del todo, pero en el fondo, sabes que es verdad, lo sabes porque conociste a Cirice mucho antes de que se volviera la prometida de tu hijo. ¿Qué mala suerte debe de tener tu familia para que la misma mujer se encargara de matar a tu esposo y ahora a tu hijo?
Las palabras del hechicero la hacen abrir los ojos con miedo.
—¿Crees que hice a tu hijo paran