85.
Era muy temprano, incluso para Caroline que por lo general le gustaba madrugar; ella y su esposo fueron a la hacienda donde se encontraba la reina. En cuanto supieron de la muerte del joyero, el banquero, el señor Gaynor, supo que no tenía trabajo. Él había sido contratado con el fin de que el dinero que diera el rey de Francia por las pertenencias de la reina española fuera administrado y guardado de manera correcta, pero al morir el único puente entre ambos monarcas la compra se había vuelto