75.
—Algo me cayó en el ojo y… me duele —dice el príncipe apenado por haber pensado mal de su prometida.
Cirice se levanta y camina hacia él, lo toma del rostro y ve sus ojos irritados.
—¿Qué pasó? Tienes los ojos muy rojos, anda… será mejor que te lleve a tu habitación y descanses en lo que llega el doctor —dice preocupada mientras lo toma de la mano y lo dirige.
—Sí… Será lo mejor —termina de decir el príncipe aún con el coraje clavado en el pecho.
Mientras la señora Galindez sale de la casa