42.

—Creo que eso es algo difícil, ¿no cree? Es un príncipe y yo solo una plebeya, le debo respeto, mi señor —dice Cirice agachando la mirada.

Aparentemente dolido por ese comentario, el príncipe Carlos regresa hacia la sirena y se sienta a su lado.

—Lo he pensado mucho… Ni siquiera he podido dormir por lo mismo. —Con la cabeza gacha y tomando de las manos a Cirice, parece estar hablando más con él mismo que con ella—. Sé que no llevamos mucho tiempo conociéndonos, pero en verdad te has clavado
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