43.
—¿Quién? ¿Quién era él? ¿Quién quiso dañarlos y después se arrepintió? —Olvidando el miedo que le tiene, aprovechando ese momento de vulnerabilidad de la hechicera, la sirena decide acercarse, presionar un poco más de forma gentil esperando obtener algo más, pero Gumbora despierta de su ensoñación y lo primero que ve son esos ojos turquesa, esos ojos que la cautivaron y la hundieron en la inmundicia. Toma por el cuello a la sirena y la arroja sobre la cama con fuerza, esta empieza a toser por s