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—Bueno… Hay unos negocios aquí, unas… joyas que quiero que Tavernier venda y mi madre me envió para cerciorarme de que todo estaba saliendo bien, pero mi sorpresa fue que al llegar aquí el bergantín donde iban a salir había sido atacado, si no fuera por un informante anónimo hubiéramos perdido mucho…
Cirice solo presta atención sin voltear hacia él, esa historia ya la conoce no necesita que nadie se la cuente. Ella vio perfectamente la destrucción del bergantín y las consecuencias de su atraco.