Leandro.-
Descorcho la botella de champagne la espuma se derrama por mi mano, mientras mi abogado y amigo ríe acercando las copas.
— El juez estaba listo para cederte la custodia ¿Por qué cambiaste de opinión? –Me pregunta Lorenzo intrigado.
— Sería demasiado fácil, además la madre de mi hijo me gusta mucho
— ¡Aaaah ya sabía yo! –Sonríe con picardía. –La verdad tienes razón la mujer es muy hermosa
— Lo es y la quiero para mí –Dije bebiendo un sorbo, saboreando las burbujas dentro de mi boca. –