–James ¿Por qué disfrutas de torturarme de este modo?
–Porque tus dulces gemidos son tan maravillosos, y me ponen muy mal – tocando con completa depravación a la joven
–¿Por qué? –James se gira, la besa en los labios, la hace que quede boca abajo y se acomoda sobre ella– Eh…¿Qué vas a hacerme? –sonrojada
–Sólo…imagina que lo estamos haciendo –empezando a menear sus caderas de modo sugerente, haciendo que Danielle esconda su carita en la almohada– ya te dije que no me gusta que te reprimas…sí lo