—¡Por Dios! ¡Llevamos ensayando horas! ¿Porqué no te lo tomas enserio y haces bien los pasos?
—¡Me lo estoy tomando enserio!—Evan ladró—. ¡No estoy en el suelo por gusto!
Maldiciendo a ese bailarín de feria, se levantó por milésima vez cuando Alastor puso la música y trató de seguir el ritmo, contar los pasos, acordarse de la coreografía, mantener la postura y justo al hacer una vuelta...Bum, directo para el suelo.
Su cabeza sonó tan fuerte que tuvo que agarrarsela por el dolor.
—¡Tú, niño ric