Evan
Yo no suelo ponerme de los nervios fácilmente, pero esto me está sobrepasando.
Camino en el dormitorio de un lado a otro y fijo de nuevo la mirada en mí muñeca. Faltan cinco minutos y Abbey no ha llegado.
Y lo más raro es que mi madre Tampico ha aparecido. Cuando la imagen de Abbey aparece en mi cabeza, olvido completamente a esa mujer que me dió a luz.
Hago a un lado la cortina y miro por la ventana, fuera hay muchos periodistas, y personas normales que quieren curiosear pero no está Abbe