Mundo ficciónIniciar sesiónEl refugio de Alexander era un espacio gélido, no por la temperatura del aire acondicionado, sino por la precisión quirúrgica de su diseño. Paredes de hormigón pulido, muebles de cuero negro y una vista de la ciudad que, desde esta altura y distancia, parecía un tablero de circuitos impresos esperando a ser reprogramados. Aquí, el eco del muelle 14 todavía resonaba en mis oídos como un pitido sordo, una ad







