Olivia Benetti
Alex me levanta y me lleva a la cama, donde me coloca con cuidado, cerniéndose sobre mí. No tarda en besarme de nuevo, al principio con suavidad, pero pronto el beso se vuelve salvaje y posesivo, y me encanta. Siento mis bragas empapadas y me froto las piernas, intentando contener mi deseo desmesurado. Alex interrumpe el beso, se arrodilla en la cama y me quita las bragas. Cuando las tiene en las manos, se las lleva a la nariz y respira hondo.
Alex: "¿Hueles adictivo, sabes?"
No