—Dalma, lo puedo explicar.
Mora soltó a chico borracho, tan borracho que terminó en el suelo gimiendo por el golpe, las chicas se miraron con un «UPS» en su mente.
Lo levantaron y lo llevaron al sofá y lo dejaron ahí mientras hablaba sin sentido.
Dalma y su amiga, Mora, estaban sentadas en la cocina, tomando un café y hablando en voz baja.
—No puedo creer que él venga aquí en ese estado — dijo Mora, sacudiendo la cabeza.
—Lo sé, es como si no le importara nada — Dalma suspiró y se cubrió la c