— Lo siento por las molestias, señor Alejandro — murmuró con la voz quebrada, sin poder mirarlo directamente por más tiempo.
Alejandro, aún desconcertado, asintió levemente, su mirada todavía fija en Lucas, como si algo en el niño lo confundiera más de lo que estaba dispuesto a admitir.
Pero Clara vio el ligero cambio en sus ojos, ese destello de algo que no podía identificar. Había algo allí, enterrado bajo la confusión.
— Voy a buscar a tu padre — repitió Clara, su voz apenas un susurro mient